Hay escenarios ficticios, fantasias que por su naturaleza placentera a partir del auto-engaño de que algo está a favor de uno mismo o por el anhelo de algo que se desea con intensidad, ¿sean saludables de imaginar? Por ejemplo, declarar que algo sucedió porque era dirigido especialmente a uno, aún sabiendo que nada lo fundamenta o que todo lo que lo rodea no está a favor.