Me gusta alguien ¿ahora qué?

Paso varias horas sobrepensando, sintiéndome espectacular y otras veces como una mierda, imaginándome miles de fantasias o terribles pesadillas: me la vivo pensando en ella.

Cuando estoy con ella me siento ligero; la vida y ella me sonrien. Ella se acerca a mi, se infiltra en mi espacio personal: a veces chocamos, nos rozamos los brazos, las manos, cruzamos miradas. Pienso que quizás solo sea la forma normal de ser, y las cosas que siento especiales, para ella no lo sean. ¡He ahi el detalle!

Deseo ser deseado por ella. Por momentos siento que estoy muy cerca de eso ¡Qué lo que imagino es real! O si quiera muy probable, factible.

Me debato entre invitarla a salir o no. Mis miedos son: en primer lugar al rechazo, por otro lado al éxito. ¡Qué tal si mi acepta la salida y la cago! No sé a donde a llevarla. No quisiera que fuera un lugar comercial, sino de un lugar que nos de una experiencia relajada.

Y si después no me gusta o termino lastimado, o muero de vergüenza.


Me pongo a pensar, después de ver varios tiktoks sobre “señales de que le gustas” y otros que me dan una perspectiva diferente, de que no es necesario darle el propósito de crear una pareja, sino de crear una conexión, una amistad si es posible, si somos compatibles.

Porque en verdad lo que busco en una pareja es una amistad que no sea excluyente, pues tengo más amigas y amigos quienes me han ayudado a formar mi manera de amar.

En redes encuentras contenido que dice “el peor error de los hombres hoy en día es crear una amistad con la chica que les gusta”… Creo que pensar de esa manera es el principal error que contribuye a la epidemia de soledad actual.

Y si, lo sé, hay una pulsión sexual al interactuar con alguien que se te hace atractivo y te gusta. Es una necesidad biológica que no podemos decidir sentir, solo la sentimos, pero incluso nos sirve como energía y voluntad para conocer a alguien nuevo. No creo que debamos avergonzarnos de ello.

Cada persona que nos atrae aumenta nuestro conocimiento sobre nosotros y sobre los demás: se vuelven una parte de nosotros, y a veces nos volvemos parte de ellas y de ellos también.

En si, que nos guste alguien es una pulsión que surge de nosotros involuntariamente, pero que nos provocar a accionar y, sobretodo, a vivir y a sentir.

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