A Irving lo conozco desde el kinder, y desde entonces hemos sido amigos. Recientemente adquirió un nuevo departamento y me dio una copia de las llaves porque confía mucho en mi y quiere que alguien tenga una copia de repuesto por cualquier cosa.
- Puedes venir cuando quieras, pero échame un grito antes.- Me dijo.
Un día hice uso de su confianza y le avise que iría el próximo fin de semana, me dijo que sin pedos, justo él saldría de viaje y que por favor alimentara a Vico, su gato siamés.
- Y otra cosa carnal – agregaba en un mensaje – ten cuidado con la puerta de la bodega, ignórala, no le hagas caso.
Se me hizo extraña su advertencia, y su efecto fue alimentar mucho más mi curiosidad.
El sábado llegue por la tarde con una pequeña despensa, entonces me puse a cocinar y escuchar música en su bocina. Una chela bien fría aderezaba el anochecer y sobre el sofá me eche a mis anchas. Luego, sobre mis lentes se reflejaba una luz verde semáforo, voltee y vi un pasillo iluminado. Entonces fui al llamado de la curiosidad y encontré la puerta de la que hablaba Irving.
Era una puerta deslizable café oscuro, sin ningún tipo de chapa, solo tenía que arrastrarla hacia la izquierda y podría ver que escondía detrás. Apenas puse mi mano sobre la hendidura y por mi brazo derecho sentí una ola de escalofríos. Rápido la quite y corrí al sofá.
- ¿Qué chuchas acaba de pasar? – Grite entre las sordas paredes del depa.
Pase un par de horas horrorizado en shock sobre del sofá. Pero después hice caso a mis pensamientos intrusivos alimentados por el alcohol, y me decidí a abrir esa puerta.
Volví a tocarla y a sentir el escalofrió, mi corazón latía muy fuerte y mi respiración era pesada.
- ¡Ábrela! – Grite de nuevo y deslice la puerta.
Enfrente de mi estaba yo abriendo la puerta y de espaldas, entonces di un paso y atravesé el umbral, y delante y atrás mío la puerta se cerraba. Estuve atrapado en ese loop por un rato hasta que se me ocurrió dejar se abrir la puerta, y abrir la puerta de atrás. Esta vez, por más que quisiera no podía deslizarla y unos segundos después escuche “¿Qué chuchas acaba de pasar?” del otro lado.