Lili y el cachorro de Graograman

Boca abajo sobre un montón de cojines Lili estaba leyendo la historia de Graograman, un solitario león que renacía cada día sobre las dunas del desierto multicolor, como muestra de que sin vida no hay muerte. Acongojada por la soledad de este león, decide buscarle compañía.

  • ¡Mamá, mamá! – Lili impaciente corre a la sala- ¡Me tejes un leoncito, por favor! ¡Ándale! Es para un amigo.
  • Ok, pero, ¿de que amigo hablas? – pregunta su mama con una ceja levantada, incrédula
  • De Graograman, el león que vive en el desierto multicolor. Esta muy solo…
  • Esta bien, pero dame tiempo. Es más, vamos mañana a la tienda de estambre y escoges los colores para este leoncito.

Al día siguiente Lili se levanto de la cama ansiosa, el sueño solo fue un atajo para acortar la larga espera de un nuevo día. Mientras su mama estaba preparando el almuerzo, Lili se ponía a imaginar como sería el cachorro del solitario león. Cuando por fin estaban frente a los anaqueles donde estaban apilados los estambres vio las madejas que justo necesitaba: un estambre multicolor con tonos azules, morados y blancos para su melena y un beige para el resto de su cuerpo.

En casa, Lili apresuro a su mama a que empezara con el proyecto para darle compañía a su amigo león, pero a pesar de que por dentro sentía como la impaciencia recorría sus venas tuvo que esperar a su mama, con todas las cargas del trabajo domestico, tuviera un rato para tejer.

La espera fue interminable: dos días. Y cuando por fin lo tuvo en sus manos, agradeció dando brincos y besos pues justo como lo había imaginado ahora era realidad. En seguida visito a Graograman en el desierto multicolor, el estaba ahí al lado de un arbusto que daba apenas sombra su ancho cuerpo, descansando y sabiendo que pronto vería a Lili en estas áridas y multicolores dunas.

  • ¡Graograman, graograman! – Corriendo se lanzo hacia su melena rodeándolo con un gran abrazo.
  • Lili, que bueno verte. ¿Qué te trae por aquí?
  • Te traigo a tu cachorro para que te haga compañía.

Graograman observo al pequeño leon de lana que Lili sostenia sobre sus manos que extendia como quien da algo sagrado. Miro con cuidado la melena esponjosa y suave del pequeño leon, sus ojos y hocicos de estambre negro, con bigotes blancos cocidos sobre sus mejillas,sus orejas concavas rodeadas de pelaje y su cuerpo pequeño que era una versión pequeña de si mismo.

  • Gracias Lili. Es muy hermoso, se parece a mi.
  • Lo hizo mi mami, pero si yo supiera tejer lo habría hecho con mis manos y quizás más rápido. No quería dejarte solo más tiempo.

Cuento escrito para el taller “Memoria, palabra y poesía: El espejo en el espejo” impartido por Emiliano Aréstegui.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *