El astronauta

En el futuro, vivía un astronauta que viajaba por todos los mundos, pues era una época donde la humanidad ya había colonizado la galaxia y había conseguido los viajes interestelares a través de agujeros de gusano. Lo mejor de todo esto es que había pozolerias en cada sistema solar habitado.

Un día el astronauta visito un planeta cafetalero y se puso a chambiar como moledor de los granos ya tostados. Le pagaban con tortilla y sal, y él no se quejaba. Cuando descansaba lo hacía bajo la sombra de un almendro y veía como las ramas llenas de flores blancas se sacudían con el viento mientras escuchaba el trino de los pájaros al atardecer.

Otro día encontró por casualidad un mundo donde solo lo habitaban un árbol y un cubano, su hogar era un edificio abandonado.

  • ¿Qué haces mopri?- le pregunta nuestro astronauta al solitario cubano.
  • ¿Qué bola asere? Le estoy dando un machucón a estos pantalones. – Decía el cubano mientras tallaba con enjundia haciendo “shaka-shaka-shaka” con las prendas enjabonadas.- ¿No tendrás algo para jamar?

El astronauta saco de su mochila un poco de chicharrón y queso fresco, el cubano agradecido lo a pernoctar en su morada. A la media noche salieron a ver la luna de color verde que orbitaba el planeta y pasaron un rato ameno entres risas y anécdotas. FIN.

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